sábado, 20 de noviembre de 2010

Un gramo de fé en "lafonoteca.net"

Los Ponies han vuelto sí, y de que manera. Una primera escucha es suficiente para comprobar que aquello que habían dejado entrever en los últimos directos se cumple: contundencia rítmica, bajos aplastantes y una mayor experimentación. Otra vuelta de tuerca más en el sonido de una gente que vive al margen de la radiofórmula y prefieren centrarse, para deleite de aquellos que ya hace un tiempo les admiramos, en hacer simplemente lo que les sale, lo que les gusta, de ahí el tremendo resultado.

“Un Gramo de Fe” (El Rancho, 2010), segundo disco de Pony Bravo tras el revolucionario debut de hace un par de años, es un ejercicio práctico de pura investigación sonora, con referencias que van desde el post-punk más introvertido al krautrock más hipnótico y repetitivo, con guiños incluso al género del son cubano. Melodías setenteras de funk nocturno, capaces de llenar de confusión un bungalow a base de groove (“Noche de setas”), aparecen en el álbum junto con el celebrado homenaje a Manolo Caracol y su “Niña de fuego”, no pudiendo olvidarnos tampoco del sonido candencioso y sutil de las trompetas y clarinetes de los amigos de Za! (Papa Dupau y Spazzfrica Ehd), que entra y que sale, a su antojo, acompañado de ese delicioso organillo downtempo que es capaz de evocar la elegancia del Dimitri From Paris de "Sacré Français" en la irónica “Super-Broker”.

Pero eso no es todo, en absoluto, también hay un espacio reservado para la espiritualidad con el tecno-galáctico de “La rave de dios”, vieja amiga de algunos y quizás base inspiradora del disco, en cuya letra nos encontramos su denominación. Y tras el viaje espacial llega la calma, la serenidad, el sosiego, de la mano de esa marea reggae de tempo pausado que es “Pumare-Ho!”.

En definitiva, ni indies, ni hostias: Pony Bravo. Cada día más grandes.


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